Eco Beach Village , Eco Beach City y The StartUp Island prometen algo difícil de ignorar: invertir desde casa en una parcela de lujo a pie de playa, con rendimientos de hasta un 20% anual, formando parte de una comunidad tecnológica y ecológica en el sudeste asiático. Todo con una estética cuidada, campañas agresivas en redes sociales y mensajes dirigidos a jóvenes nómadas digitales, pequeños inversores y emprendedores que sueñan con teletrabajar desde un paraíso tropical.
Pero al analizar con detenimiento los datos reales, las cifras, las condiciones legales y la estructura de este proyecto, lo que se descubre dista bastante de la imagen que se proyecta. En este artículo explicamos qué es realmente Eco Beach, qué se vende al inversor y qué elementos deberían levantar serias dudas antes de tomar cualquier decisión.
¿Qué es Eco Beach Village?
Eco Beach Village, Eco Beach City y The StartUp Island son distintas versiones de una misma idea: vender parcelas en una isla remota de Indonesia –concretamente en el archipiélago de Karimunjaway en la isla de Sumba– a través de empresas como PT Eco Beach City o PT Levels Hotels Indonesia. Se ofrecen por precios entre 12.000 y 20.000 euros, incluyendo tienda de campaña tipo glamping, baño, mobiliario y derecho de uso de instalaciones comunes como pistas de pádel, gimnasio, piscina y zonas de coworking.
Lo que se adquiere no es la propiedad del terreno, sino un arrendamiento a largo plazo (leasehold) de 80 años, figura habitual en países como Reino Unido, pero con importantes limitaciones jurídicas para el comprador. A eso se añade que, al no tratarse de una compraventa inmobiliaria tradicional, no se advierte adecuadamente del riesgo asociado a este tipo de inversión, ni se proporciona información financiera detallada ni auditorías externas.
Según declaraciones del fundador, se estarían vendiendo hasta cinco parcelas al día, con más de 1000 compradores españoles ya registrados. Pero, curiosamente, aún faltaban por vender 100 unidades del proyecto principal (StartUp Island) mientras afirmaba haber cerrado 1000 ventas en otros que no se han iniciado.
La promesa del 20% de rentabilidad… sin sustento
Uno de los elementos más atractivos del proyecto es su promesa de una rentabilidad anual del 20%, que contrasta con la media del mercado inmobiliario español (entre un 6% y un 7%) o incluso con inversiones en Bonos del Estado, que actualmente oscilan en torno al 3%.
En entrevistas y presentaciones públicas, se insiste en que el único riesgo es que la parcela se alquile por menos tiempo o a menor precio. Pero no se informa sobre los verdaderos factores de riesgo: fenómenos meteorológicos, restricciones legales al turismo, inflación en los costes operativos, imposibilidad de revender, fiscalidad internacional o falta de ocupación.
En este sentido, el podcast de Which? titulado "Exotic investments that aren’t as they seem" ya alertaba en 2022 sobre este mismo proyecto, advirtiendo de la opacidad y falta de garantías reales.
Problemas reales: licencias, clima e infraestructuras
Para The Start Up island, la ubicación elegida, Karimunjawa, ha sido apodada “las Maldivas de Indonesia”. Sin embargo, el acceso es muy limitado. Los vuelos a la isla son escasos (dos veces por semana, con apenas 10 plazas) y los trayectos por barco pueden durar entre 2 y 7 horas, según el tipo de ferry. Además, las condiciones meteorológicas no son tan estables como se promete: en diciembre de 2022, fuertes olas obligaron a confinar a los turistas durante varios días, y en 2021 hubo un ciclón tropical que causó daños en la zona.
En cuanto a infraestructura, no hay certezas sobre el suministro de agua, electricidad o servicios básicos. El sistema eléctrico dependería de placas solares y cada propietario debería hacerse cargo de reparar su parcela. En una entrevista, el promotor fue preguntado por la imposibilidad técnica de alimentar aire acondicionado con placas solares y respondió: “no todo el mundo pone el aire a la vez”.
Una ocupación difícilmente creíble
Uno de los argumentos clave de venta es que el complejo funcionará bajo un modelo hotelero: los beneficios por alquiler se reparten entre los propietarios. Pero se afirma que se alcanzará una ocupación del 100% y que, en el peor escenario, la ocupación sería del 40%. Basta con comparar este dato con las estadísticas de ocupación hotelera en España –uno de los países más turísticos del mundo– donde la media anual ronda entre el 40% y el 55% para ver que estas cifras no parecen tener fundamento.
Además, parte del modelo de negocio se basa en atraer “500 estudiantes de programación, 500 alumnos de inglés, etc.” para cursos y eventos constantes, sin explicar cómo se trasladará esa cantidad de personas a una isla con acceso tan limitado.
Precedentes preocupantes: proyectos fallidos en Belice, Zanzíbar e Indonesia
Este tipo de iniciativas no es nueva. Varios proyectos similares han fracasado en los últimos años, generando graves perjuicios económicos para los inversores:
Sanctuary Belize (Belice): Un supuesto paraíso inmobiliario que terminó siendo una estafa millonaria. En 2018, la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. denunció el fraude, estimando en más de 100 millones de dólares el total defraudado.
Cadena Pili Pili Hotels (Zanzíbar): En 2022, el empresario polaco Wojteck Zabinski cerró sus hoteles dejando a más de 700 empleados sin cobrar y acumulando deudas fiscales superiores a 500.000 dólares y varios millones de euros.
Golden City, Sumbawa (Indonesia): Otro proyecto turístico de lujo que prometía rentabilidad elevada y resultó ser un engaño. Inversores australianos denunciaron haber perdido un total de 7,8 millones de dólares australianos.
Estos casos reflejan un patrón repetido: promesas de alto rendimiento en contextos jurídicos opacos, con campañas de marketing potentes, pero sin garantías ni regulación efectiva.
Conclusión
Eco Beach Village, Eco Beach City y The Startup Island presenta un envoltorio atractivo, moderno y aspiracional. Pero al analizar el contenido, surgen dudas estructurales sobre su viabilidad legal, económica y técnica. Ni las rentabilidades prometidas están justificadas, ni las infraestructuras están garantizadas, ni el modelo hotelero parece realista. Además, se han detectado carencias documentales, problemas legales y antecedentes similares que deben tenerse muy en cuenta.
Antes de invertir, conviene analizar con espíritu crítico lo que se ofrece, verificar la documentación y plantearse si se está asumiendo un riesgo legal mayor del que aparenta. En próximos artículos, exploraremos qué tipo de delitos podrían derivarse en caso de incumplimiento, engaño o desvío de fondos, así como las vías legales para reclamar desde España.
👉 Si has invertido o estás valorando hacerlo en Eco Beach Village, puedes consultar sin compromiso tu caso accediendo a este enlace.